Oscuro, la historia de un antihéroe involucrado con la violencia callejera de El Salvador, formó parte de las campañas de prevención de la migración irregular puestas en marcha en países como Brasil, El Salvador, Guatemala y Honduras. En 2018, año de su publicación, las aurotidades salvadoreñas censuraron su distribución entre los jóvenes porque consideraban que incitava a la violencia y el mal comportamiento.

La Casa Blanca ha declarado este lunes 22 de marzo que financió campañas de comunicación enfocadas a la disuadir a la población de América Latina de considerar la emigración a Estados Unidos su única opción. La publicación del cómic Oscuro por parte de la embajada estadounidense en El Salvador, junto a la Fundación Nacional de Desarrollo (FUNDE) y la empresa INK fue una de estas acciones, así como la difusión de anuncios por redes sociales y más de 17.000 cuñas de radiopor países como Brasil, El Salvador, Guatemala y Honduras. ¿Pero qué hay detrás de Oscuro, el antihéroe salvadoreño?

La historia, que intenta asemejarse a Deadpool o Punisher de Marvel, recrea en cuatro volúmenes la vida de un joven salvadoreño que decide incorporarse a las pandillas callejeras. Armas, robos, asesinatos envuelven al personaje principal, sin nombre al principio, pero cuyo arco de redención lo coloca al otro lado de la balanza justiciera y usa Oscuro como sobrenombre para luchar contra quienes fueron sus compañeros en las calles al margen de la legalidad. Tanto desde el  Ministerio de Justicia y Seguridad Pública como desde de la Policía Nacional Civil se lanzaron declaraciones de descontento ante este material y pusieron de manifiesto su ineficacia para paliar el ambiente de delincuencia de las calles del país.

“Desde nuestro punto de vista, se exalta la generación de puntos de violencia, uso de palabras inapropiadas y delincuencia. Un pasquín repartido sin control y orientación puede ser algo nocivo para el desarrollo de los niños y por eso lo retiramos. No se contó con consenso previo y no sabíamos que iba a circular”, expresó Howard Cotto, director de la Policía Nacional Civil de El Salvador.

Años después, el portavoz de la Casa Blanca, Jan Psaki, afirmó en la rueda de prensa dada este lunes que colaboraron en la producción de estas historietas. «El cómic y la serie buscan disuadir las migraciones irregulares, poniendo la violencia como un causante», declaró Psaki. Solo con la novela gráfica, llegaron a 240.000 jóvenes, y se han emitido dos episodios de una adaptación animada que llegó a 3,6 millones de personas.

El cómic y la serie buscan disuadir las migraciones irregulares, poniendo la violencia como un causante

Jan Psaki en la rueda de prensa de la Casa Blanca, 22 de marzo de 2021

Oscuro y la ingeniería inversa de su mensaje

Oscuro no goza de súperpoderes al más puro estilo Marvel. Simplemente viste una camiseta blanca y vaqueros, pero luce una marca distintiva a lo largo de toda la narración: sus tatuajes por todo el brazo. Además cuenta con armas de fuego para poder aniquilar a los rivales que causaron su desgracia. Un antihéroe al uso con una amplia aceptación entre la juventud salvadoreña.

A pesar de la polémica suscitada en la Administración del Estado y las autoridades, la crítica y el públio al que iba dirigido lo aceptó de muy buena gana. El columnista salvadoreño Roberto Rubio-Fabián expresó en 2018 su buena impresión del cómic, en la que resaltaba la necesidad del cambio de cultura para el impulso del desarrollo de las sociedades.»No me cabe duda de que la lectura de toda la serie de este cómic contribuirá a la prevención de la violencia, favoreciendo cambios positivos en valores/comportamientos, especialmente de niños y jóvenes», escribió en defensa de la intencionalidad retractora del cómic.

En esta misma línea, el presidente estadounidense, Joe Biden, ha prometido pasar página a las políticas de tolerancia cero con la inmigración impulsada por Donald Trump, incluso si Washington ya asume que la cifra de llegadas a la frontera alcanzará a corto plazo números no registrados en dos décadas.