Tebeosfera cumple en 2026 veinticinco años de trabajo ininterrumpido. Dicho así, la cifra puede parecer modesta. Pero en el ámbito del cómic español -un territorio históricamente relegado, fragmentado y maltratado por la academia y las instituciones- ese cuarto de siglo equivale a una auténtica obra civil de la cultura: paciente, minuciosa, sostenida casi siempre contra corriente.
Desde su fundación, Tebeosfera no se propuso simplemente divulgar el cómic ni ejercer de plataforma de opinión. Su ambición fue -y sigue siendo- mucho más radical: se ha propuesto ordenar un patrimonio disperso en miles de publicaciones, autores, editoriales y cabeceras, y construir el gran catálogo del cómic español. Dotar a la historieta de algo que durante décadas se le negó: memoria, método y contexto.
Hoy, el resultado es apabullante. El catálogo de Tebeosfera constituye la base de datos más completa jamás creada sobre el cómic producido en España, desde sus orígenes hasta la actualidad. Miles de fichas de autores, publicaciones, editoriales, personajes y series conforman un mapa exhaustivo de la historieta española, consultado a diario por investigadores, periodistas, docentes, comisarios de exposiciones y lectores especializados. No existe nada comparable, ni por volumen ni por rigor.
Pero reducir Tebeosfera a su catálogo sería injusto. El proyecto ha sido también una plataforma de pensamiento crítico, un espacio donde se ha reflexionado sobre la historia del medio, sus transformaciones industriales, sus lenguajes y su relación con la cultura popular. Artículos, dossiers, estudios monográficos y análisis historiográficos han ido construyendo un corpus teórico que hoy es referencia obligada para cualquiera que se acerque al estudio del cómic español.
A esta labor se suma, además, un trabajo constante de divulgación internacional que ha contribuido a situar nuestro cómic fuera de nuestras fronteras. Tebeosfera y sus responsables han participado en jornadas, encuentros académicos y espacios de difusión en países como Francia, donde el cómic goza de un reconocimiento cultural e institucional muy superior al español. Allí han llevado no solo nombres y títulos, sino un relato ordenado y documentado de nuestra historieta, combatiendo estereotipos y reivindicando la singularidad y riqueza de la tradición española en un contexto europeo.
Detrás de esta empresa titánica están, desde el primer día, Manuel Barrero y Félix López, sus promotores principales. Su labor no ha sido solo la de coordinadores o editores, sino la de auténticos arquitectos de un sistema de conocimiento. Con escasos medios, sin apenas respaldo institucional y sosteniendo el proyecto durante años de manera casi artesanal, han demostrado que la constancia y el rigor pueden suplir la escasez de recursos.
En un país donde la investigación sobre cómic ha dependido durante demasiado tiempo de esfuerzos individuales, dispersos y a menudo efímeros, Tebeosfera ha sido el gran punto de convergencia. Ha conectado generaciones, ha rescatado autores olvidados, ha corregido errores históricos y ha proporcionado una base sólida sobre la que hoy trabajan universidades, museos y centros culturales.
Por eso no es exagerado afirmar que nadie ha hecho tanto como Tebeosfera por la investigación del cómic español. No desde la nostalgia, ni desde el fandom, sino desde una voluntad inequívoca de construir conocimiento duradero. Allí donde antes había lagunas, silencios o simples anécdotas, hoy hay datos contrastados, genealogías claras y una visión de conjunto que permite entender el cómic como lo que es: una parte fundamental de nuestra cultura contemporánea.
Celebrar los veinticinco años de Tebeosfera no es solo felicitar a quienes la hacen posible. Es también reconocer una deuda colectiva. Porque gracias a su trabajo, el cómic español dejó de ser un territorio frágil y mal documentado para convertirse en un campo de estudio con cimientos firmes. Y eso, en términos culturales, no es poca cosa. Porque, al final, Tebeosfera no solo ha catalogado tebeos y ordenado decenas de miles de datos: lo que ha hecho es proteger y conservar para todos, un patrimonio que casi nadie cuidaba. Y por ese trabajo silencioso, constante y ejemplar -hecho casi siempre desde la convicción y no en busca del reconocimiento o el aplauso- el mundo del cómic en España les debe mucho más de lo que, tras 25 años de trabajo infatigable, se les reconoce.
Francisco Pomares
Presidente de la Fundación Cine+Cómics