La Casa Salazar de Santa Cruz de La Palma se ha transformado, desde hoy, en un espacio de arte, memoria y reivindicación. Bajo sus techos barrocos, cargados de historia y solemnidad, desembarca una exposición que tiene mucho de gesto poético y también de acto político: la quinta edición de Ilustradoras Ilustradas, una muestra colectiva que celebra y reivindica el papel de las mujeres en el mundo de la ilustración.

La exposición, impulsada por la Diputación del Común de Canarias, es un proyecto de la Fundación Cine+Cómics y la Catedra Cuiltural Moebius de la ULL. No es solo una sucesión de obras colgadas en las paredes. Es, sobre todo, una declaración de principios. La de que el talento femenino en Canarias no solo existe, sino que merece ser visto, leído y reconocido. La de que los espacios culturales deben dejar de ser compartimentos reservados a unos pocos, para convertirse en un espejo donde se refleje la pluralidad del archipiélago, con sus acentos, sus luchas y sus silencios rotos.

Ilustradoras Ilustradas no nace hoy, ni mucho menos. Su germen se remonta a 2021, cuando la Adjuntía de Igualdad y Violencia de Género de la Diputación del Común y la Fundación Cine+Cómics decidieron aliarse para visibilizar a las mujeres ilustradoras de las Islas, muchas de ellas invisibles en los circuitos convencionales de la cultura. Desde entonces, el proyecto ha recorrido varios puntos del archipiélago y ha viajado incluso fuera de nuestras fronteras, participando en eventos internacionales como el Salón del Cómic de Helsinki o una hran presentación en La Habana. Un trayecto que confirma que lo local también puede ser universal.

En esta nueva edición, que llega a La Palma como parte de su itinerancia regional, la exposición reúne el trabajo de 105 artistas nacidas o residentes en Canarias. Sus obras no solo decoran las paredes: dialogan entre sí, se responden, se completan. En ellas hay crítica social, mirada introspectiva, ternura, rebeldía, humor, denuncia. Estilos tan diversos como las trayectorias de sus autoras, pero unidos por un mismo hilo conductor: la necesidad de narrar, de expresarse, de ocupar un espacio históricamente negado.

El proyecto se completa con un catálogo colectivo, que compila las obras y los perfiles de las participantes. Más que un simple documento expositivo, es una cartografía del talento femenino en Canarias. A lo largo de su historia, la iniciativa ha dado visibilidad a más de 350 creadoras, consolidándose como un referente en el compromiso cultural con la igualdad.

Más que una exposición

Pero Ilustradoras Ilustradas no se limita a colgar cuadros. Su ambición va más allá. El proyecto se ha articulado también a través de actividades paralelas —jornadas, talleres, encuentros virtuales— y con actividades complementarias como Encuentros con Autoras, también en su quinta edición, que buscan transformar la realidad cultural de las Islas desde sus cimientos. No basta con visibilizar: hay que transformar estructuras. Y eso implica generar espacios de formación, abrir oportunidades, derribar prejuicios y consolidar redes de apoyo entre creadoras.

En ese sentido, el compromiso de la Diputación del Común ha sido firme. Desde la etapa de Rafael Yanes al frente de la institución —marcada por una apuesta decidida por los derechos sociales y la igualdad— hasta la actual etapa liderada por Lola Padrón, el impulso a proyectos como este ha sido constante. Una forma de hacer política desde lo simbólico, entendiendo que la cultura también es un terreno donde se disputa la equidad.

La voz de Lola Padrón

La propia Diputada del Común, Lola Padrón, ha destacado la relevancia de esta muestra como herramienta de transformación: “Para nosotros, Ilustradoras Ilustradas no es solo una exposición de arte. Es un paso firme hacia la igualdad en la cultura, demostrando el talento y la capacidad de nuestras creadoras, y abriendo caminos para las futuras generaciones”.

Padrón ha insistido en que el acceso a la cultura no debe depender del género ni del reconocimiento mediático. Que lo importante no es solo exponer, sino crear referentes. Y que iniciativas como esta permiten a muchas jóvenes creadoras verse reflejadas, imaginarse también ellas dentro de un museo, de un catálogo, de una historia que hasta hace poco se escribía en masculino singular.

Una invitación a mirar

La exposición podrá visitarse en la Casa Salazar hasta el 14 de junio. Y quienes se acerquen no solo encontrarán ilustraciones. Encontrarán también historias. Rostros. Universos íntimos y colectivos. Reivindicaciones dibujadas con tinta y con coraje.

En un mundo cultural que sigue teniendo techos de cristal —incluso entre viñetas—, Ilustradoras Ilustradas es un intento de romperlos con elegancia. Con trazo firme. Con color. Con narrativa.

Una invitación, en definitiva, a mirar de frente el talento de nuestras creadoras. A escucharlas. A leerlas. A no dejar que vuelvan a ser invisibles.