Noé Ramón

El dibujante Javier Royo Espallargas estuvo brevemente en Tenerife para participar en unas jornadas sobre el papel de la mujer en el cómic y ejercer como demostración viva de que un hombre puede ser perfectamente feminista y de hecho ha recibido varios reconocimientos por desempeñar este papel. Por ejemplo, uno de la Unesco y otro entregado por las mujeres progresistas que en su momento también premió a Forges, hoy fallecido.

Royo se ha codeado y trabajado con los mejores autores españoles en destacadas publicaciones, vinculado siempre a las cuestiones sociales, especialmente el feminismo. También ha publicado varios libros como Laborachismo, Homo Machus, La Tortilla de Patatas o Dibujo Luego Pienso sobre la misma temática. El autor sospecha que la vinculación con las causas sociales debe tener su origen en haber vivido en un barrio como El Picarral de Zaragoza en el que los movimientos sociales estaban en continua ebullición y donde con apenas 14 años ya se encargaba de ilustrar las publicaciones que editada la asociación de vecinos.

-Naciste en el 72 con lo cual supongo que tu influencia con la época de la transición es menor que la de otros autores de mayor edad.

-Recuerdo ir a las manifestaciones que se organizaban en el barrio para reclamar guarderías que les permitieran a las madres trabajar en igualdad de condiciones que los hombres o contra la contaminación o pidiendo ambulatorios. Pero las memorias son traicioneras porque van cambiando y adaptándose a la edad. También me acuerdo ir a conciertos de cantautores como Labordeta y que en el barrio teníamos una vida social muy activa celebrando cumpleaños y fiestas comunitarias.

-¿Entonces no estás tan vinculado a reivindicar la Memoria Histórica como otros autores?

-Me interesa pero no me he metido mucho. Más bien he ido por defender el feminismo.

-Tuviste también un contacto estrecho con el mundo musical a través de una colaboración con la editorial de la compañía independiente de discos Subterfuge.

-Aprendí a tocar algo el piano y con ellos estuve en una especie de editorial que funcionaba en paralelo, haciendo dibujos para algunos grupos que empezaban como La Cebolla Asesina, aunque dejé de tener contacto con ellos en 2001.

-Es curioso que también trabajaras en la revista Interviú.

-Sí aquella fue una época muy bonita que recuerdo con mucho cariño porque tuve una gran libertad para trabajar y me sentí muy afortunado al poder ilustrar los relatos de ficción que salían cada semana en la contraportada firmados por Juanjo Millás. Sólo estuve una vez en la redacción y recuerdo que me sorprendió la cantidad de gente que había, entre ellos Carlos Tejero que era el director de arte y me cayó muy bien.

-Pero la línea editorial de Interviú no encaja mucho con tus ideas feministas. Lo digo por el recurso y hasta abuso que hacían de los desnudos femeninos.

-Sí es cierto, aquello fue producto de una época en el que se utilizaba el cuerpo de la mujer para vender la revista y eso no encajaba con mis ideas feministas, era el fruto de una época concreta. Yo necesitaba el dinero y comer, así que una cosa es que participes en esa utilización de la mujer y otra que tengas el lujo de trabajar para alguien como Millás. Además, me pagaban bien y había contenidos de periodismo de investigación que eran muy buenos. Si a Interviú le hubieran quitado la otra parte, la revista hubiera quedado perfecta. Habría sido un ejemplo de periodismo de calidad.

-Con Virus Mutante llegaste a trabajar junto a personajes míticos de los cómics españoles como Forges, Gallego y Rey, Peridis, El Roto o Pablo Carbonell, lo que ya da idea del reconocimiento y nivel que tenías en aquellos momentos.

-Tuve suerte de que un día con veinte años recibí la llamada de Forges y aquello fue como si me llamara Dios, me hizo muchísima ilusión. Él había visto el trabajo de La Cebolla Asesina, le hizo mucha gracia y me contactó para escribir un libro sobre los derechos de la mujer. Un poco más tarde salió la revista de humor gráfico Virus Mutante desde Madrid y también participo en una experiencia de Prensa Iberica que quería rescatar el espíritu de La Codorniz con gente muy joven que luego fueron primeras espadas pero la experiencia duró sólo tres meses.

-Y ahora estás totalmente involucrado en El Estafador cuya plantilla la conforman las mujeres en un cincuenta por ciento.

-Sí, tenemos mucho cuidado de que haya voces femeninas dentro de la publicación, de que se escuchen en un mundo muy representado por hombres y se reconozca que hay autoras muy buenas que poco a poco se van incorporando. La diversidad de la redacción no es sólo de sexos sino también de edades porque abarca desde los 23 años a los sesenta. La suerte es que contamos con todo un abanico de voces diferentes.

-¿Puede un hombre ser totalmente feminista?

-Ni un hombre ni una mujer pueden ser totalmente feministas porque es algo que no existe al cien por cien.

-¿Te has cogido alguna vez a ti mismo en un renuncio actuando con rejos machistas?

-Mil veces porque ser feminista es algo continuo, algo que aprendes todos los días en las distintas situaciones a las que te enfrentas. En realidad me involucré aún más en este mundo cuando surgió el caso de la violación en grupo de La Manada porque me hervía la sangre al ver el tratamiento que le dieron a la víctima en algunos medios.

-¿El machismo es exclusivo de los hombres?

-Es un error muy común pensar eso. También lo son un montón de mujeres porque todos hemos sido criados en el patriarcado y muchos lo perpetúan. Cuando dejas que tu madre te haga la cama, aunque seas mayor y te trate como un niño, al final también estás aceptando esa cultura. Por supuesto que las mujeres son las que más lo sufren porque los hombres somos más fuertes. El argumento de muchos machistas es que mueren más hombres que mujeres y estadísticamente es verdad pero ocurre así porque son asesinados en peleas o sufren accidentes de tráfico.

-¿Qué piensas de lo que ha ocurrido con el caso del futbolista Dani Alves condenado por agresión sexual y que puede quedar en libertad provisional tras depositar una fianza, al que te referiste durante la charla de Tenerife?

-Terrible. Pues que la justicia nos es igual para todos. No me parece normal que tengas más posibilidades de escapar de la cárcel por que eres rico, poder pagar una fianza y luego marcharte a tu casa a dormir. No es lo mismo violar si eres rico o no. El mensaje que se ha lanzado a los jóvenes es tremendo y muy claro: si te lo puedes pagar y tienes pasta puedes violar.

-¿Conoces el libro blanco del Cómic?

-No ¿cómo lo podría consultar?

-Se puede descargar de forma gratuita desde la página del Ministerio de Cultura. En realidad es un diagnóstico sobre cómo está el sector en España.

Es evidente que es muy precario pero no conocía esta publicación, aunque recuerdo que sí vi algo sobre la presentación hace unas semanas.

-¿Y qué piensas de que el Día del Cómic ya vaya por su segunda edición oficial? ¿Cómo lo celebraste?

-Pues trabajando. Soy un currante no me enteré ni de cuándo fue.

-El pasado domingo día 17 de marzo.

-Pues estaba viniendo del pueblo. Me parece bien reivindicar todas estas cosas. Creo que ahora se lee y consumen más cómics que antes gracias a las redes sociales, a que a los jóvenes le gusta el anime y sienten pasión por el manga. Otra cosa es que se compre más porque todo lo que bajes de internet no supone siempre una venta directa, ni tener muchos seguidores en Instagram signifique que vendas más libros. Sobre todo si te comparas con países como Francia donde existe una industria mucho más potente. España sigue siendo un país pobre.

¿Y sobre la Inteligencia Artificial (IA) qué piensas?

-Pues como herramienta la veo muy interesante en el futuro porque hasta ahora mucho me temo que algunos se han dedicado a robar premeditadamente las imágenes de un señor y mezclarlas con otras que tienen un ADN propio. Creo que los autores deben recibir algún royalty aunque sea el 0’000…%, y si no se ha hecho hasta ahora es porque no han querido. La tecnología siempre me parece maravillosa, no se le pueden poner puertas al campo o intentar ahora anular internet o los correos electrónicos. Todo esto ha llegado para quedarse por lo que, bajo mi punto de vista, en realidad nos enfrentamos a una cuestión legal. Otra complicación añadida es que estas aplicaciones precisan del uso de grandes cantidades de agua y dan lugar a contaminación. Toda tecnología, aunque no lo creamos y pensemos que está en una nube, surge de enormes ordenadores que están continuamente trabajando y recalentándose por lo que precisan de sistemas de refrigeración muy potentes y dudo que esa agua se pueda luego reutilizar.