El dibujante norteamericano, Frank Miller intervino en una de las sesiones del X Festival Atlántico del Género Negro Tenerife Noir, una corriente cuyo inicio situó tras la Segunda Guerra Mundial de la que surgió una generación “traumatizada con un verdadero estrés postraumático”.
Después de aquel enfrentamiento global “volvimos a un mundo fragmentado y fracturado, con ansias de convertirlo en un lugar mejor. Ese fue el caldo de cultivo del género negro, de que florecieran las tendencias criminales y contrarias a la Ley y la gente delinquieron más que nunca”. Tras la contienda surgió la depresión económica y una tendencia de los estados a prohibir el consumo del alcohol y drogas que precisamente generaron todo lo contrario.
Este sería el motivo, según él, de que los principales enemigos de Superman o Batman fueran personajes de la mafia, criminales y pandilleros, de manera que las editoriales se atribuyeron la misión de combatir el crimen a su manera. El mensaje era claro: “Ten cuidado con lo que haces porque detrás de ti tienes a un superhéroe que te va a meter entre rejas”.
Miller se ha mostrado rotundo a la hora de responder sobre si entre sus planes de futuro está continuar con la saga Sin City, un cómic llevado exitosamente a la gran pantalla en dos ocasiones y en las que ha participado como director junto con Robert Rodríguez. Cuando se le planteó esta pregunta, Miller apuntó a una de las venas de su muñeca y dijo: “Mientras tenga sangre en el cuerpo y el corazón me siga latiendo, Sin City también permanecerá viva”.
El que quizás sea el dibujante norteamericano más conocido en la actualidad participa como principal estrella invitada del X Festival Atlántico del Género Negro Tenerife Noir que se extenderá hasta el 30 de marzo en la capital tinerfeña, La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria.
Al ser preguntado sobre en qué papel se siente más cómodo, si como guionista o dibujante, dijo que en inglés existe el término cartoonist que engloba las dos facetas. “A veces me gusta trabajar con otra gente y a veces hacerlo sólo con el lápiz, pero el objetivo final siempre es sacar el mayor partido posible a tus historias”, dijo. En cuanto al lugar que ocupa la moralidad en su obra, Miller dijo que por ejemplo, Sin City se basa en su totalidad en la lucha entre el bien y el mal “en un mundo oscuro en el que todos sus habitantes son puestos a prueba, una ciudad corrupta en la que a veces hay momentos de luz”.
Miller, vinculado al ala crítica del partido Republicano considera que el momento actual que atraviesa Estados Unidos da lugar a que se genere mucho material para crear multitud de historias. “Pero ni más ni menos que como ha ocurrido siempre”, dijo sin entrar en más detalles como suele ocurrir cuando se le pregunta por cuestiones políticas. “En la historia de todos los países siempre hay subidas y bajadas que inspiran a los creadores y el momento actual no es ninguna excepción”. Lo que no quita para considerar que “vivimos una ocasión única para ser un cartoonist”.
La fama de Miller se ha visto exponencialmente multiplicada tras su colaboración con las dos películas Sin City y 300, surgidas de su imaginación y que supusieron una novedosa mezcla de dibujos e imágenes, aún por seguir explorando.
Miller fue presentado durante el encuentro como el dibujante más influyente que existe en la actualidad en el panorama del noveno arte y su visita coincide con el veinte aniversario del estreno de la primera película de la saga Sin City. El creador resaltó que hasta aquel momento se había involucrado en las adaptaciones de sus obras a la gran pantalla en diferentes niveles, y en el caso concreto de Daredevil o Dark Knight se sintió satisfecho con el resultado final.
Pero con respecto a 300 la experiencia resultó aún más enriquecedora por las aportaciones que Zack Snyder hizo sobre la cultura de los espartanos, lo que dio un enfoque nuevo a su trabajo original. “Todavía me sorprende es que en líneas generales, con sus luces y sus sombras, cada película haya logrado captar en gran parte lo que quería transmitir. Por ese lado no tengo quejas”.
Al codirigir las dos películas de Sin City su grado de implicación fue tan directo que llegó al 100%, de manera que bajo su punto de vista se sintió como si “más que dirigir, en realidad dibujara una película”, cuyo resultado final calificó de “verdadero tesoro”.
Igual de satisfecho se siente con The Dark Knight, “porque creo que sus responsables tocaron todos los nervios correctos para que la adaptación al cine llegara a un nivel de fidelidad absoluto”.
A la hora de repasar su obra cree que la memoria “es muy traicionera y tendemos a recordar únicamente las cosas buenas y camuflar las malas. Para mi los grandes clásicos son los que leí de joven pero tal vez si volviera a leerlos tendría otra percepción. Por eso creo que la nostalgia es lo peor que te puede pasar y el verdadero reto es seguir adelante, no mirar a atrás. La nostalgia es una gran trampa”.