El dibujante Miguel Ángel Martín, autor de algunos de los comics más polémicos de los últimos años, entre los que destacan series como Brian the Brain, Rubber Flesh, Psychopathia Sexualis o The Space Between mantuvo una charla con Manuel Darias en la librería Lemus, organizada por Tacoronte Acentejo en el contexto de ‘Noviembre mes del Vino’, y firmó ejemplares de sus obras a un nutrido público de lectores. Martín, cuya obra ha sido editada en los últimos años por Reino de Cordeliia, en cuidadísimas ediciones, contó su historia personal como dibujante, y los acontecimientos que han jalonado su trayectoria por el mundo del tebeo, donde es hoy considerado como uno de los autores más interesantes y personales del actual cómic español.
Nacido en León en 1960, aunque residente en Madrid desde hace décadas, se ha especializado en historietas que abordan temáticas adultas y complejas, con especial atención a asuntos como la sexualidad, la tecnología y la violencia, que contrastan con un trazo limpio y ambientes muy asépticos, cercano a la línea clara. En sus propias palabras: «La gracia está en la combinación de un dibujo limpio, naif e incluso ingenuo con unos contenidos un tanto escabrosos, ácidos y retorcidos». Ha diseñado, además, infinidad de ilustraciones, carteles, cubiertas de discos (principalmente para Subterfuge) y portadas de libros, así como merchandising. Durante los años 90 se convirtió en uno de los autores más conocidos de la revista El Víbora, gracias a series como Rubber Flesh (1993), Cyberfreak (1996) y Surfing on the Third Wave (1999-2005). Empezó a colaborar también con revistas musicales como Factory (1994-1998), RockDeLux (1996-1998) y Subterfuge (1998-99) e ilustró los cárteles de las películas La lengua asesina (1996), Killer Barbys (1998) y la cubana Un paraíso bajo las estrellas (1999). Mientras tanto, la edición italiana de Psychopathia Sexualis fue secuestrada en 1995 por inducción al suicidio, homicidio y pedofilia, afrontando su editor Jorge Vacca un proceso penal que se extendió durante cinco años y del que salió finalmente absuelto.
Tras el cierre de la revista El Víbora en 2005, Martín ha reducido su labor como historietista, dedicándose fundamentalmente a la ilustración y al diseño de merchandising (la firma Cha-Chá, por ejemplo), además de a otras facetas inéditas, como la escritura teatral, con la obra Kyrie Nuevo Europeo, de la que hay una lamplia versión en comic. Sui última obra en cómic es la novela gráfica Playlove, donde las calles no tienen nombre.