El ministro de Cultura en el centro tras la presentación de Libro Blanco del Cómic de España.

Un tercio de los creadores españoles de cómics recibe menos de 1.000 euros al año

El cómic español cuenta desde hace unos días con su propio Libro Blanco repleto de conclusiones, análisis y sugerencias sobre el que ya es considerado el noveno arte y que viene a dibujar un panorama que no resulta demasiado alentador. Los profesionales se lamentan de que un 64% de que los ingresos no alcanzan el salario mínimo interprofesional e incluso un 33% confiesa que al año apenas reciben un máximo de 1.000, un 30% entre 1.001 y 10.000 euros, el 21% de 10.001 a 30.000, el 11% de esta cifra a los 60.000 y apenas un 5 por ciento supera esta última cantidad.

Otra cifra que puede mover al desalientos es que el 78% de los creadores son hombres, un 20% mujeres y 2% se declaran binarios, o lo que es lo mismo no se identifican con ningún género. El 45% de los autores cobra menos de 30 € por página sin contar los anticipos de derechos ni royalties, el 22% recibe entre 31 € y 90 €, el 16% entre 91 € y 210 €, y solo el 17% supera ese límite. Una de las conclusiones que más han llamado la atención es que pese al indudable prestigio internacional que tienen las viñetas españolas, con autores y obras consideradas auténticos hitos, en realidad sólo uno de cada cinco creadores puede dedicarse plenamente a esta profesión, o lo que es lo mismo un 21%.

El Libro Blanco pretende ser el primer estudio que analiza en profundidad el sector, una de las principales exigencias de los dibujantes y guionistas, quienes reclamaban poder conocer al detalle las fortalezas, debilidades, retos y oportunidades a las que se enfrentan. Ha sido la Asociación Sectorial del Cómic de España junto con el Ministerio de Cultura y Acción Cultural Española quienes han trabajado sobre datos aportados por 650 profesionales. El estudio fue presentado el pasado día 18 de enero en la sede del Ministerio de Cultura, con la presencia del ministro, Ernest Urtasun, quien declaró que la publicación, “nos permitirá avanzar de forma más certera en las políticas públicas para un sector que en Cultura consideramos clave, tanto en su faceta artística como en la de industria creativa”.

Entre las principales conclusiones también estaría que la industria del cómic cuenta con un grado de especialización considerado único en el mundo editorial y prueba de ello es que dispone de más de 1.000 creadores, 80 editoriales, 200 librerías y 122 citas, lo que genera alrededor de 1.500 empleos especializados.

En España se publican más de 4.600 novedades cada año, con una facturación estimada de 130 millones de euros, un 7% del mercado editorial español, si no se tienen en cuenta los libros de texto. No obstante, apenas el 15% de lo que sale al mercado va firmado por autores españoles y el resto proviene de los tres grandes  países productores como son Estados Unidos, Japón y Francia.

Un 67% de los autores se concentra en el intervalo de los 33 a los 52 años, el 71% ha cursado estudios universitarios y el 58% ha recibido alguna formación artística especializada. Por una abrumadora mayoría se concluye que el 94% ha publicado alguna vez en castellano, el 22% en catalán, el 8% en euskera, otro tanto en gallego y el 4% en valenciano.

El 34% de estos profesionales indica que sus ingresos derivados del cómic permanecen estables a lo largo de los últimos 5 años, el 57% considera que han aumentado y solo han disminuido para el 9% del total. Teniendo en cuenta los ingresos de todas las actividades laborales, el 51% se encuentra por debajo de los 20.000 euros netos anuales, lo que pone de manifiesto las dificultades económicas tanto de quienes tienen una dedicación plena al cómic como de los deben compaginar esta profesión con otras ocupaciones. Solo el 10% de los creadores ha recibido alguna ayuda institucional en los últimos 5 años, lo que deja clara la falta de apoyo de las administraciones.

El 33% manifiesta que no recibe puntualmente los informes de liquidaciones de derechos, y solo el 10% los certificados de imprenta. “Es importante que el sector avance hacia una mayor profesionalización y transparencia en este apartado, y diversos creadores ponen como ejemplo el modelo de gestión editorial francés”, señala el estudio. Solo el 10% cobra un porcentaje mayor cuando las ventas se realizan fuera del circuito habitual de las librerías, como la venta directa a través de las webs de las editoriales, eventos o ferias entre otros.

Respecto a los traductores, el documento mantiene que el 98% trabaja por cuenta propia y que los idiomas más empleados a los que traducen son el español y catalán mientras que las lenguas internacionales con las que más trabajan son sobre todo inglés, japonés y francés. El 52% de estos profesionales considera que su remuneración por los encargos de cómic es mala o muy mala.

Dada la gigantesca diferencia entre los géneros con un 78% a favor de los hombres, se mantiene que alcanzar el equilibrio supone una de las asignaturas pendientes junto a evitar la fuga de talentos. Los retos que se citan mayor número de veces es la regulación de la inteligencia artificial, contar con una titulación específica, mejorar la presencia de historietas en las bibliotecas públicas o la conservación del legado artístico, entre otros.

Para resolver este complicado panorama,  Urtasun resaltó durante el acto diversas medidas de apoyo como el Día del Cómic y del Tebeo cada 17 de marzo o el impulso de la presencia del cómic español en ferias internacionales entre ellas la próxima Feria del Libro de Guadalajara, en la que España será país invitado. El ministro adelantó que se están estudiando nuevas acciones encaminadas a establecer ayudas específicas para los creadores de cómic en 2025 y a incidir en la creación de nuevos públicos y la formación de jóvenes lectores. “El cómic requiere un tratamiento y abordaje específicos. Somos muy conscientes y estamos decididos en apoyarlo de forma clara”, declaró el ministro.

A lo largo de sus más de 250 páginas éste libro blanco incide en otros puntos como mejorar los vínculos con otras industrias culturales, es decir, que se “habiliten” desde las instituciones públicas una “comunicación intersectorial” y financiación para que el cómic español entre los mercados de derechos audiovisuales. Durante el acto, María José Gálvez, directora general del Libro, del Cómic y la Literatura cree que el libro ofrece una radiografía realizada con “rigor y profundidad” debido al elevado número de profesionales consultados.

El ministro dijo que desde el principio el libro ha contado con la colaboración del Ministerio y resaltó que se han superado los datos prepandemia, “su buena salud entre los lectores, su prestigio y reconocimiento crecientes entre otras informaciones alentadores”. También contiene propuestas y retos de futuro para superar algunas debilidades y mejorar en la dignificación de los creadores y en la competitividad de las editoriales. “Este estudio contiene un diagnóstico y, por tanto, confío en que esta publicación suponga un impulso clave en la consolidación del arte del cómic como industria y como extraordinaria expresión de creación cultural y artística”, señaló por último.

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